Entendemos al ser humano como una realidad esencial, orgánicamente relacionada y estructurada, compuesta por las dimensiones biológica, psicológica, social y espiritual. Por ello concebimos la asistencia a la persona que sufre como asistencia integral. Debe ser atendida en todas sus dimensiones. También en la espiritual.
Desde el respeto y la libertad nos acercamos a todas las personas, creyentes, no creyentes y de otras confesiones religiosas, para atenderles en sus necesidades espirituales y religiosas, dejándoles siempre el protagonismo y aportándoles lo que necesitan.
La enfermedad y el sufrimiento en general suele ser ocasión propicia para plantearse muchas preguntas acerca del sentido de la vida y de la presencia salvífica de Dios. Por ello en los Centros de la Orden Hospitalaria tratamos de diversas maneras de acompañar y responder, si es posible, todas estas situaciones, poniendo los medios humanos, materiales y formativos necesarios.